El Templo de Salomón: De la Promesa a la Construcción
Aunque el rey David deseaba edificar un templo en honor a Dios, la divinidad le negó esta posibilidad por su pasado como guerrero y la sangre que había derramado. En su lugar, Dios le prometió que sería su hijo, Salomón, un hombre de paz, el encargado de levantar la "casa para Su nombre" (2 Samuel 7:12-13, Reina-Valera 1960). Ante esta revelación, David convocó a su hijo antes de morir para entregarle los planos recibidos por inspiración divina y darle una orden solemne:"Hijo mío, yo tuve en mi corazón el propósito de edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo... Salomón será su nombre... Él edificará casa a mi nombre" —1 Crónicas 22:7-10.Pese a no ser el constructor final, David organizó meticulosamente la logística, dejando materiales y artesanos preparados para que Salomón ejecutara la obra. Según registra 1 Reyes 6:1, la construcción inició en el cuarto año de su reinado, fecha que los historiadores sitúan cerca del 967 o 966 a. C., en pleno apogeo de la monarquía unida de Israel durante la Edad de Hierro II.
Tras finalizar el edificio principal, el relato de 1 Reyes 7 detalla la creación del mobiliario sagrado, destacando el "Mar de Fundición" (v. 23). Esta colosal fuente de bronce, fundida probablemente entre el 960 y 950 a. C., era una proeza de ingeniería: una pieza circular de diez codos de diámetro sostenida por doce bueyes de bronce que miraban hacia los cuatro puntos cardinales. Más que un ornamento, esta fuente simbolizaba la purificación ritual necesaria para que los sacerdotes pudieran presentarse ante la presencia de Dios en el Lugar Santísimo.
Los versículos (1 Reyes 7:23) y (2 Crónicas 4:2)
"Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un borde al otro, perfectamente redondo; su altura era de cinco codos, y ceñído alrededor un cordón de treinta codos." — 1 Reyes 7:23.
"También hizo un mar de fundición de diez codos de un borde al otro, perfectamente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordón de treinta codos lo ceñía alrededor." — 2 Crónicas 4:2.
Si aplicamos la fórmula del perímetro de la circunferencia (\(C=\pi×d\)), al dividir el perímetro de la circunferencia entre el diámetro (30/10), obtenemos un valor de \(\pi\approx 3\). En ambos versículos se repite la proporción de 10 codos de diámetro por 30 de circunferencia. Al aparecer en dos libros distintos, queda claro que no fue un error de transcripción de un solo escriba, sino que era la medida oficial registrada para el Templo.
Como bien sabemos, el valor real de \(\pi\) es aproximadamente \(3.141592\dots\). Esto ha llevado a algunos críticos a decir que la Biblia "se equivoca",
Las civilizaciones de Mesopotamia, particularmente durante el periodo paleobabilónico (aprox. 1900-1600 a. C.), demostraron una habilidad matemática asombrosa para su época. Aunque en la práctica cotidiana utilizaban el valor de 3 para cálculos rápidos, las tablillas halladas en Susa revelan que sus escribas alcanzaron una aproximación mucho más fina de \(3.125 (3+1/8)\). Este conocimiento no era meramente teórico; los babilonios aplicaban estas proporciones en la planificación de sus monumentos y canales de riego, estableciendo un estándar de ingeniería que influiría en todo el Creciente Fértil durante siglos.
Por su parte, los egipcios desarrollaron un enfoque geométrico distinto, centrado en el cálculo de áreas para la administración agrícola y la construcción monumental. Según se registra en el Papiro de Ahmes (aprox. 1650 a. C.), los arquitectos del Nilo utilizaban una regla que implicaba un valor de \(\pi\) aproximado a \(3.1604\). Esta precisión fue fundamental para determinar el seked (la pendiente) de las pirámides y el volumen de sus graneros, logrando una eficiencia logística y arquitectónica sin precedentes.
El nexo con el reinado de Salomón (siglo X a. C.) se manifiesta en la ejecución del "Mar de Fundición", donde el versículo de 1 Reyes 7:23 cita medidas que sugieren un valor de 3. Aunque este número parece menos preciso que los cálculos avanzados de Egipto o Babilonia de siglos anteriores, lo natural es que represente un estándar de ingeniería práctica de la Edad de Hierro. Es probable que Hiram de Tiro, el artesano a cargo, utilizara el valor de 3 como un redondeo técnico suficiente para la fundición en bronce, priorizando la escala y el simbolismo de la obra sobre la exactitud teórica.
La interpretación considerando el factor del grosor
Mas adelante en el versículo 1 Reyes 7:26 se añade:
"El grueso de él era de un palmo, y el borde era de la forma del borde de un cáliz o de flor de lis; y cabían en él dos mil batos."
Basado en 1 Reyes 7:23-26, donde el diámetro exterior (\(D_{ext}\)) es de 10 codos y el grosor de la pared (\(G\)) es de 1 palmo.
- Diámetro exterior: \(D_{ext} = 10 \text{ codos}\)
- Grosor de la pared: \(G = 1 \text{ palmo} \approx \frac{1}{6} \text{ codo}\)
El diámetro interior (\(d_{int}\)) se calcula restando el grosor de ambos lados:
\[ d_{int} = D_{ext} - 2G = 10 - 2\left(\frac{1}{6}\right) \approx 9.666 \text{ codos} \]La circunferencia interior (\(C_{int}\)) calculada con el valor real de \(\pi\) sería:
\[ C_{int} = \pi \times d_{int} = 3.14159 \times 9.666 \approx 30.36 \text{ codos} \]La interpretación considerando la Gematría
En el texto hebreo de 1 Reyes 7:23, la palabra para "hilo" o "línea de medida" presenta una anomalía ortográfica. Mientras que se pronuncia Qav, está escrita como Qaveh. La relación entre estas dos formas revela el valor de \(\pi\).
- Escrito (Ketiv): קוה (Qaveh)
\(Q (100) + V (6) + H (5) = \mathbf{111}\) - Leído (Qere): קו (Qav)
\(Q (100) + V (6) = \mathbf{106}\)
En conclusión, el valor real de \(\pi\) es aproximadamente \(3.1415926\). La precisión obtenida mediante esta técnica de gematría tiene un error menor al 0.00003, lo cual sugiere que el texto hebreo original contenía una precisión matemática oculta tras la descripción física simplificada.







