miércoles, 9 de septiembre de 2026

Comprando un teorema: La historia tras la regla de L'Hôpital

Guillaume François Antoine de l'Hôpital
(marqués de l'Hôpital y de Sainte-Mesme)
(1661-1704)
En los cursos básicos de cálculode todo el mundo, la conocida como Regla de L'Hôpital es una herramienta indispensable. Todo estudiante que se enfrenta al cálculo diferencial aprende pronto esta elegante fórmula que permite resolver la molesta indeterminación \(\frac{0}{0}\) al calcular el límite de un cociente de funciones derivables:

$$\lim_{x \to a} \frac{f(x)}{g(x)} = \frac{f'(a)}{g'(a)} \quad \text{donde } f(a) = g(a) = 0 \text{ y } g'(a) \neq 0$$

(Formulación moderna del teorema para la resolución de indeterminaciones de la forma 0/0.)

Sin embargo, detrás de esta fórmula anterior se esconde una de las historias más singulares de la ciencia: un relato victorioso de mecenazgo, acuerdos financieros de confidencialidad y una disputa por la autoría intelectual que tardó más de dos siglos y medio en resolverse por completo.

Para comprender este enigma debemos viajar a finales del siglo XVII, una época de ebullición intelectual en Europa. En los años 1684 y 1686, el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz había publicado dos breves artículos en los que presentaba al mundo erudito una herramienta revolucionaria: el cálculo infinitesimal. Entre las pocas personas que comprendieron de inmediato el inmenso potencial de este nuevo lenguaje se encontraba Guillaume François Antoine de L'Hospital (o de L'Hôpital), un noble francés y marqués fascinado por las matemáticas.

Consciente de que no poseía el genio ni la dedicación suficiente para dominar por sí mismo aquel fascinante pero complejo sistema, el marqués de L'Hôpital decidió contratar a un tutor de primer nivel. Entre 1691 y 1692 acogió en su residencia de París y más tarde en su finca de campo al joven matemático y físico suizo Johann Bernoulli (ver la entrada La Dinastía Matemática de los Bernoulli), un talento excepcional que dominaba el cálculo leibniziano como nadie más en la época. Durante esos meses, Bernoulli le impartió lecciones privadas y le transmitió los avances más recientes de la disciplina.

Johann Bernoulli (1667-1748)
Cuando Bernoulli regresó a su Basilea natal, la relación entre ambos no se interrumpió, sino que tomó un giro financiero inusual. En aquel momento, Bernoulli era un científico brillante pero sin recursos económicos, recién casado y desesperado por encontrar un empleo estable. Viendo la oportunidad perfecta, el marqués de L'Hôpital le envió una propuesta por carta el 7 de marzo de 1694.

En dicha carta, el noble le ofrecía una sustanciosa pensión de 300 libras anuales (prometiendo aumentarla pronto) a cambio de un compromiso de exclusividad matemática. L'Hôpital no le exigía dedicación exclusiva, sino que le pedía ocasionalmente algunas horas de su tiempo para trabajar en los problemas que él le enviase. No obstante, el contrato incluía dos cláusulas de confidencialidad estrictas: Bernoulli debía comunicarle al marqués todos sus nuevos descubrimientos y se comprometía firmemente a no compartir copias de sus notas ni hallazgos con nadie más, mencionando explícitamente que no quería que se hiciesen públicos.

«Le daré con gusto una pensión de trescientas libras... Prometo aumentar pronto esta pensión... No tengo la insensatez de solicitarle todo su tiempo, sino que solo le pediré que me dedique ocasionalmente algunas horas de su tiempo para trabajar en lo que le pida y también para comunicarme sus descubrimientos, con la solicitud de no mencionárselos a otros.»
— Fragmento de la carta enviada por L'Hôpital a Bernoulli el 7 de marzo de 1694.

Para el joven científico suizo, aquella bolsa de dinero cayó literalmente del cielo. Aunque la carta de respuesta de Bernoulli se perdió, se sabe por la correspondencia posterior que aceptó gustosamente las condiciones el 22 de julio de 1694. Fue precisamente en esa misma carta del 22 de julio donde Bernoulli expuso formalmente a su mecenas la regla geométrica para resolver la indeterminación \(\frac{0}{0}\). El razonamiento de Bernoulli era elegantemente geométrico. Consideró dos curvas, \(y = f(x)\) y \(y = g(x)\), que se intersecan en el mismo punto \(P\) del eje de abscisas, de modo que en \(x = a\) se cumple que \(f(a) = g(a) = 0\). Al desplazarse una pequeña distancia \(h\), el cociente \(\frac{f(a+h)}{g(a+h)}\) se aproxima al cociente entre las diferenciales de ambas funciones, de modo que en el límite se obtiene:

$$\text{En palabras de Bernoulli: } \quad \text{Valor en el límite } = \frac{\text{diferencial del numerador}}{\text{diferencial del denominador}}$$

(Razonamiento original de Bernoulli expresado en su carta de julio de 1694)

Para ilustrar su hallazgo, Bernoulli proporcionó en sus cartas ejemplos concretos que evidenciaban la aplicación práctica de su regla. Uno de los más destacados consistía en evaluar para \(x = a\) la función:

$$y = \frac{a\sqrt{ax} - x^2}{a - \sqrt{ax}} \quad \implies \quad \text{cuyo resultado exacto es } y = 3a$$

Dos años más tarde, en 1696, vio la luz un libro histórico: Analyse des infiniment petits pour l'intelligence des lignes courbes, firmado por el marqués de L'Hôpital. Fue el primer libro de texto impreso en la historia dedicado al cálculo diferencial. En el ítem n.º 163 del libro aparecía de forma destacada la regla para resolver la indeterminación \(\frac{0}{0}\). Los ejemplos utilizados en el texto eran idénticos a los de Bernoulli, salvo pequeñas modificaciones. Por ejemplo, L'Hôpital transformó el ejemplo anterior en la siguiente variante:

$$y = \frac{a^2 - ax}{a - \sqrt{ax}} \quad \implies \quad \text{obteniendo como resultado } y = 2a, $$ que no es más que una adaptación realizada por L'Hôpital en su obra de 1696 a partir del ejemplo de Bernoulli

Página 145 con el item n.º 163 (la regla de L'Hôpital) en su versión original

En el prefacio de la obra, L'Hôpital expresó un agradecimiento genérico a Leibniz y a Bernoulli, indicando que se había servido libremente de sus descubrimientos y devolviéndoles abiertamente el crédito que quisieran reclamar. Sin embargo, no precisó en ningún momento qué teoremas específicos pertenecían a Bernoulli. Atado por el contrato financiero y el cobro regular de su pensión, Bernoulli mantuvo un silencio educado en público mientras el marqués estuvo con vida.

Tras la muerte de L'Hôpital en 1704, Bernoulli se sintió libre de su compromiso y reclamó públicamente la autoría de la regla para \(\frac{0}{0}\). No obstante, la comunidad matemática de la época recibió sus afirmaciones con escepticismo. Bernoulli se había ganado con los años la reputación de ser un hombre mezquino y codicioso, por lo que muchos pensaron que simplemente intentaba arrebatarle el mérito al difunto marqués sin aportar pruebas tangibles.

El misterio permaneció sin resolver durante siglos, hasta que dos hallazgos documentales en el siglo XX le devolvieron la justicia histórica a Bernoulli. En 1922 se descubrió y publicó el manuscrito original de Bernoulli sobre cálculo diferencial redactado entre 1691 y 1692, cuya estructura e ideas coincidían ampliamente con la obra de L'Hôpital. Finalmente, en 1955, la publicación de la correspondencia privada de Bernoulli sacó a la luz la carta de 1694 con los términos exactos del pacto económico y la demostración original de la regla.

 Analyse des infiniment petits pour l'intelligence des lignes courbes, 1696

No obstante es justo reconoce que Analyse des infiniment petits pour l'intelligence des lignes courbes, inicialmente publicado de forma anónima en 1696 por el marqués de L'Hôpital —aunque fundamentado esencialmente en las lecciones impartidas por Johann Bernoulli—, posee una trascendencia histórica incalculable al ser considerado el primer manual o libro de texto sistemático de cálculo diferencial de la historia. Su publicación supuso un hito fundamental en la democratización del conocimiento científico: estructuró y clarificó las complejas e incipientes ideas sobre los infinitesimales desarrolladas por Gottfried Wilhelm Leibniz y los hermanos Bernoulli, transformando un cuerpo telemático disperso y de difícil acceso en una disciplina matemática didáctica, coherente y aplicable. Además de inmortalizar la célebre regla de L'Hôpital para la resolución de indeterminaciones, el tratado sirvió como el principal puente de aprendizaje para generaciones de matemáticos durante el siglo XVIII, estableciendo la notación y las bases metodológicas que consolidaron al cálculo como la herramienta científica definitoria de la Edad Moderna.

A la luz de esta verdad histórica, ¿deberíamos rebautizar el teorema como "Regla de Bernoulli"? El historiador de las matemáticas Dirk J. Struik argumentó con contundencia que no. En primer lugar, la célebre familia suiza ya cuenta con numerosos teoremas, ecuaciones y principios que llevan su nombre (debidos a Jakob, Johann y Daniel Bernoulli).

En segundo lugar, Struik señala que si la ciencia pretendiera rebautizar todas las reglas y teoremas basándose strictly en las leyes de la prioridad histórica, la nomenclatura científica caería en un caos absoluto:

El Teorema de Pitágoras era perfectamente conocido y aplicado por los matemáticos babilonios más de un milenio antes de la época de Pitágoras; las famosas Ecuaciones de Cauchy-Riemann del análisis complejo fueron desarrolladas previamente por Jean d'Alembert y Leonhard Euler; el Teorema de Taylor ya había sido anticipado por James Gregory y posiblemente por matemáticos indios hacia el año 1500; el célebre Triángulo de Pascal era utilizado por el matemático chino Yang Hui en el siglo XIII; y el llamado Método de Horner para ecuaciones algebraicas era manejado con destreza por Chhin Chiu-shao siglos antes de Horner.

Frecuentemente, los nombres que quedan grabados en la historia de la ciencia pertenecen a aquellas personas que, mediante su esfuerzo explicativo o editorial, lograron que esos conocimientos se volvieran populares, accesibles y comprendidos por la comunidad.

En este sentido, el marqués de L'Hôpital merece un lugar de honor. Pagó legítimamente por las lecciones y descubrimientos de Bernoulli, los organizó con impecable claridad pedagógica y los puso a disposición del mundo. Su libro no solo fue el primero impreso sobre la materia, sino que poseía una calidad tan excepcional que se mantuvo como la obra de referencia para aprender cálculo diferencial durante más de medio siglo, contando con traducciones al inglés y latín y reediciones hasta 1790.


Esta entrada está basada en el artículo: Struik, D. J. (1963). «The Origin of L'Hôpital's Rule». The Mathematics Teacher, 56(4), 257–260.

viernes, 4 de septiembre de 2026

De Riemann a Lebesgue: la evolución del concepto de integral

El concepto de integral definida atravesó una fascinante transformación histórica, evolucionando desde los métodos geométricos de la Antigüedad —como el método de exhaustión de Eudoxo y Arquímedes para calcular áreas mediante aproximaciones—, pasando por las ideas puramente geométricas de los «indivisibles» de Bonaventura Cavalieri en el siglo XVII, hasta alcanzar su primer gran hito con las formulaciones infinitesimales de Isaac Newton y Gottfried Leibniz. Sin embargo, el siglo XIX exigió una transición crítica impulsada por el auge del rigor analítico de Augustin-Louis Cauchy y Karl Weierstrass, lo que hizo imprescindible fundamentar la integración sobre una definición precisa basada en el concepto formal de límite. Este esfuerzo cristalizó a mediados del siglo XIX con la integral de Riemann y su aproximación mediante sumas de rectángulos, continuó con la generalización de Thomas Joannes Stieltjes al introducir funciones integradoras de peso, y alcanzó su forma moderna a comienzos del siglo XX con la integral de Henri Lebesgue y la teoría de la medida, un desarrollo motivado en gran parte por el estudio de las series de Fourier y la necesidad teórica de integrar funciones «patológicas» con conjuntos densos de discontinuidades. 

Bernhard Riemann (1826-1866), Thomas Joannes Stieltjes (1856-1894) y Henri Léon Lebesgue (1875-1941)

1. La integral de Riemann (mediados del siglo XIX)

Bernhard Riemann (1826–1866) introdujo su definición en su Habilitationsschrift de 1854, titulada Über die Darstellbarkeit einer Function durch eine trigonometrische Reihe (“Sobre la representabilidad de una función mediante una serie trigonométrica”), presentada en Gotinga bajo la influencia de Dirichlet. El trabajo se publicó póstumamente en 1868.

Riemann partió del trabajo de Cauchy (quien había formalizado la integral para funciones continuas mediante sumas de Riemann–Cauchy) y de las investigaciones de Dirichlet sobre la convergencia de series de Fourier. Dirichlet había mostrado que funciones continuas a trozos (con un número finito de discontinuidades) admitían desarrollo en series de Fourier. Riemann buscó ampliar el alcance a funciones con discontinuidades más numerosas.

Definición clave. Se considera una función acotada \(f\) en un intervalo \([a,b]\). Se toma una partición

\[ P = \{a = x_0 < x_1 < \dots < x_n = b\} \]

y se forman las sumas de Riemann

\[ S(f,P,\xi) = \sum_{i=1}^n f(\xi_i)(x_i - x_{i-1}), \]

donde \(\xi_i \in [x_{i-1}, x_i]\). La integral existe si el límite de estas sumas existe cuando la norma de la partición (la longitud del subintervalo más largo) tiende a cero, independientemente de la elección de los puntos \(\xi_i\).

Riemann dio un criterio de integrabilidad (en términos de la oscilación de la función en los subintervalos) y construyó ejemplos de funciones Riemann-integrables con un conjunto denso de discontinuidades. Esto superaba las limitaciones de Cauchy y permitía tratar muchas funciones que aparecían en el análisis de Fourier.

Sin embargo, la integral de Riemann tenía debilidades importantes:

  • No caracteriza fácilmente la clase de funciones integrables (esto se resolvió más tarde con la condición de Lebesgue: una función acotada es Riemann-integrable si y solo si es continua casi en todas partes, es decir, el conjunto de discontinuidades tiene medida cero).
  • Se comporta mal con límites: el límite de una sucesión de funciones Riemann-integrables no necesariamente es Riemann-integrable, y no siempre se puede intercambiar límite e integral.
  • El teorema fundamental del cálculo falla en casos patológicos. En 1881, Vito Volterra construyó un ejemplo de una función derivable con derivada acotada pero no Riemann-integrable.

Gaston Darboux (1875) reformuló la definición mediante sumas superiores e inferiores, lo que es la versión que se enseña habitualmente hoy bajo el nombre de “integral de Riemann”.

2. La integral de Riemann–Stieltjes (finales del siglo XIX)

En 1894, Thomas Joannes Stieltjes (1856–1894) introdujo una generalización natural mientras estudiaba el problema de los momentos: dada una sucesión de números \(\{\mu_n\}\), encontrar una distribución de masas \(\alpha\) tal que

\[ \int_0^\infty x^n \, d\alpha(x) = \mu_n. \]

Stieltjes reemplazó el incremento \(x_i - x_{i-1}\) por \(\alpha(x_i) - \alpha(x_{i-1})\), donde \(\alpha\) es una función de variación acotada (o monótona creciente). La suma de Riemann–Stieltjes es

\[ \sum f(\xi_i) \bigl[\alpha(x_i) - \alpha(x_{i-1})\bigr]. \]

Cuando \(\alpha(x) = x\), se recupera la integral de Riemann.

Esta integral unifica el tratamiento de distribuciones continuas y discretas (sumas ponderadas) y resulta especialmente útil en análisis funcional (teorema de representación de Riesz: el dual de \(C[a,b]\) se identifica con las integrales de Riemann–Stieltjes respecto a funciones de variación acotada) y en probabilidad (expectativas respecto a funciones de distribución).

La integral de Riemann–Stieltjes hereda muchas de las limitaciones de la de Riemann (problemas con discontinuidades comunes de \(f\) y \(\alpha\), comportamiento con límites, etc.), pero sirvió de puente conceptual hacia teorías más generales.

3. La integral de Lebesgue (principios del siglo XX)

Henri Lebesgue (1875–1941) resolvió las deficiencias principales de la teoría de Riemann. En 1901 publicó Sur une généralisation de l’intégrale définie y en 1902 presentó su tesis doctoral Intégrale, longueur, aire, donde desarrolló la teoría de la medida de Lebesgue y la integral asociada.

Lebesgue partió de los trabajos de Camille Jordan (contenido de Jordan) y Émile Borel (medida de Borel y conjuntos Borelianos). Construyó una medida (la medida de Lebesgue) que asigna “longitud” de manera coherente a una clase mucho más amplia de subconjuntos de \(\mathbb{R}\) (los conjuntos medibles de Lebesgue), incluyendo conjuntos que no son intervalos ni uniones contables de ellos.

La diferencia conceptual fundamental

La diferencia esencial entre ambas integrales se entiende mejor mediante una metáfora que el propio Lebesgue empleó:

«Tengo que pagar una cierta suma que he reunido en mi bolsillo. Saco los billetes y monedas y se los doy al acreedor en el orden en que los encuentro hasta alcanzar el total. Esto es la integral de Riemann. Pero puedo proceder de otra manera: después de sacar todo el dinero de mi bolsillo, ordeno los billetes y monedas según su valor y pago los montones uno tras otro. Esto es mi integral.»


En términos matemáticos:

  • Riemann particiona el dominio (el eje \(x\)). Divide el intervalo \([a,b]\) en subintervalos pequeños y en cada uno elige un valor de la función \(f(\xi_i)\). Multiplica ese valor por la longitud del subintervalo y suma. El área se aproxima sumando “rectángulos verticales”.
  • Lebesgue particiona el rango (el eje \(y\)). En lugar de preguntarse “¿cuánto vale la función en este pequeño intervalo de \(x\)?”, se pregunta “¿en qué conjunto de \(x\) la función toma valores entre \(y_k\) y \(y_{k+1}\)?”. Luego multiplica ese valor \(y_k\) por la medida (“longitud”) del conjunto donde ocurre, y suma.

Visualmente: Riemann corta la región bajo la curva en tiras verticales finas; Lebesgue la corta en tiras horizontales y mide cuánto “ancho” tiene cada altura.

Construcción formal (esbozo)

Para una función \(f \geqslant 0\) medible:

  1. Se comienza con funciones simples: funciones que toman solo un número finito de valores. Si \[ \varphi = \sum_{k=1}^n c_k \, \mathbf{1}_{E_k}, \] donde los \(E_k\) son conjuntos medibles disjuntos y \(\mathbf{1}_{E_k}\) es la función característica de \(E_k\), entonces se define \[ \int \varphi \, d\mu = \sum_{k=1}^n c_k \, \mu(E_k). \] Aquí \(\mu(E_k)\) es la medida de Lebesgue del conjunto \(E_k\) (su “longitud” generalizada).
  2. Para una función medible no negativa arbitraria \(f\), se aproxima por una sucesión creciente de funciones simples \(\varphi_n \uparrow f\) y se define \[ \int f \, d\mu = \lim_{n\to\infty} \int \varphi_n \, d\mu \] (el límite puede ser \(+\infty\)).
  3. Para funciones de signo variable se descompone \(f = f^+ - f^-\) y se exige que ambas partes tengan integral finita.

Esta construcción permite integrar muchas más funciones que Riemann. El ejemplo clásico es la función de Dirichlet:

\[ f(x) = \begin{cases} 1 & \text{si } x \in \mathbb{Q}, \\ 0 & \text{si } x \notin \mathbb{Q}. \end{cases} \]

Esta función es discontinua en todo punto. No es Riemann-integrable en ningún intervalo (las sumas superiores siempre valen la longitud del intervalo y las inferiores valen 0). Sin embargo, es Lebesgue-integrable: el conjunto de los racionales tiene medida cero, por lo que \(\int f = 0\).

Ventajas decisivas de la integral de Lebesgue

  • Toda función Riemann-integrable (acotada en un intervalo compacto) es Lebesgue-integrable y las integrales coinciden.
  • Se pueden intercambiar límites e integrales bajo condiciones muy generales (teorema de la convergencia monótona y teorema de la convergencia dominada). Esto es fundamental en el análisis moderno y en la teoría de series de Fourier.
  • El teorema fundamental del cálculo se restablece de forma mucho más general: toda función absolutamente continua es la integral indefinida de su derivada (que existe casi en todas partes).
  • Proporciona el marco natural para la teoría de la probabilidad moderna (una variable aleatoria es una función medible, la esperanza es una integral de Lebesgue) y para los espacios de funciones \(L^p\), base del análisis funcional.

Lebesgue también combinó su teoría con la de Stieltjes, dando lugar a la integral de Lebesgue–Stieltjes (desarrollada plenamente por Johann Radon y otros), que generaliza ambas.

La trayectoria Riemann \(\to\) Riemann–Stieltjes \(\to\) Lebesgue refleja el paso de una teoría anclada en particiones del dominio y sumas de áreas de rectángulos a una teoría basada en la medida de conjuntos y el “agrupamiento por valores”. Riemann respondió a las necesidades de las series de Fourier de mediados del siglo XIX; Stieltjes amplió el concepto para problemas de momentos y análisis funcional; Lebesgue, a comienzos del XX, proporcionó el marco robusto y general que domina el análisis real, la teoría de la medida y gran parte de la matemática aplicada contemporánea.La “teoría de la integración” propiamente dicha es, en gran medida, una creación del siglo XX, aunque el concepto de área bajo una curva sea milenario. 

El matemático estadounidense de origen croata William Feller (1906-1970), conocido por sus contribuciones a la teoría de la probabilidad, expresó:

«Cualquiera que intente trabajar en la teoría de la probabilidad moderna sin la integral de Lebesgue se encontrará pronto en la posición de un hombre que intenta construir un rascacielos utilizando solo ladrillos y barro sin estructura de acero.»


Lecturas complementarias: