martes, 25 de agosto de 2026

Mary Somerville: la matemática que inspiró a Ada Lovelace

Mary Somerville (1780–1872) fue una matemática, astrónoma, escritora científica y divulgadora escocesa que desempeñó un papel fundamental en la difusión de las ciencias matemáticas durante el siglo XIX. En una época en la que el acceso de las mujeres a la educación superior y a las instituciones científicas era muy limitado, Somerville consiguió convertirse en una de las figuras científicas más reconocidas de su tiempo.

Nació el 26 de diciembre de 1780 en Jedburgh, Escocia, y creció en un entorno en el que la educación formal de las mujeres estaba muy restringida. Su interés por las matemáticas comenzó de manera prácticamente autodidacta. Fascinada por los problemas matemáticos que encontraba en revistas y libros, estudió por su cuenta álgebra, geometría y cálculo, a pesar de las dificultades y de la oposición que encontró en su entorno.

Su trayectoria intelectual cambió especialmente a partir de su segundo matrimonio con William Somerville, médico y científico que apoyó sus intereses académicos. Gracias a su dedicación, Mary pudo profundizar en las matemáticas y entrar en contacto con destacados científicos europeos. Su trabajo llegó a ser conocido por figuras como Pierre-Simon Laplace, cuyos estudios sobre astronomía matemática y mecánica celeste influyeron profundamente en su obra.

Además de sus propias investigaciones, Mary Somerville desempeñó un importante papel como mentora y tutora de Ada Byron, posteriormente conocida como Ada Lovelace. Somerville contribuyó a fomentar en la joven Ada el interés por las matemáticas y las ciencias, y ambas mantuvieron una relación intelectual que resultó especialmente significativa. Ada Lovelace, considerada actualmente una de las pioneras de la programación, encontró en Somerville una importante referencia femenina dentro del mundo científico. Esta relación constituye un hermoso ejemplo de cómo el conocimiento y la vocación científica pueden transmitirse de una generación de mujeres a otra.

Una de las contribuciones más importantes de Somerville fue The Mechanism of the Heavens (1831), una exposición matemática de la astronomía newtoniana y de la Mécanique céleste de Laplace. El libro tuvo una gran repercusión y fue considerado una obra de referencia para comprender las teorías astronómicas de la época. Posteriormente publicó On the Connexion of the Physical Sciences (1834), donde presentó de manera accesible las relaciones entre diferentes áreas de la ciencia, desde la astronomía y la física hasta la geología y la meteorología.

En 1835, Mary Somerville y Caroline Herschel se convirtieron en las primeras mujeres en ser nombradas miembros honorarias de la Royal Astronomical Society. Este reconocimiento fue especialmente significativo porque las mujeres todavía estaban excluidas de gran parte de las instituciones científicas oficiales.

Somerville también destacó por su defensa de la educación de las mujeres. Su propia trayectoria demostraba que las mujeres podían realizar importantes contribuciones intelectuales cuando tenían acceso a la educación y a los recursos necesarios para desarrollar sus capacidades. Su influencia trascendió así sus propios trabajos científicos y llegó a nuevas generaciones de mujeres interesadas en las matemáticas y las ciencias.

Su legado permanece también en la educación universitaria británica. En 1879, varios años después de su fallecimiento, se fundó en Oxford una institución para la educación superior de mujeres que recibió el nombre de Somerville Hall, en su honor. Con el tiempo se convirtió en Somerville College, uno de los colleges que forman parte de la Universidad de Oxford. El hecho de que una institución universitaria dedicada inicialmente a proporcionar educación superior a mujeres llevara su nombre constituye un reconocimiento especialmente significativo a su defensa de la educación femenina y a su trayectoria científica.

Vista frontal del Somerville College de la Universidad de Oxford.

Mary Somerville falleció en Nápoles el 29 de noviembre de 1872, a los 91 años. Sin embargo, su influencia perduró mucho más allá de su vida: en sus libros, en las generaciones de científicas a las que inspiró y en instituciones como Somerville College. Su relación con Ada Lovelace y el legado que lleva su nombre en Oxford simbolizan dos dimensiones fundamentales de su vida: la transmisión del conocimiento entre mujeres y la lucha por abrir espacios para ellas en la educación y en la ciencia.

Mary Somerville representa, en definitiva, el espíritu de una científica autodidacta que convirtió su pasión por las matemáticas en una herramienta para comprender y explicar el universo, y cuya vida contribuyó a abrir el camino para las mujeres que vendrían después.


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domingo, 23 de agosto de 2026

Ada Byron, la Nota G y el primer algoritmo informático de la historia

 Ada Byron, conocida como Ada Lovelace, nació en Londres el 10 de diciembre de 1815. Fue la única hija legítima del célebre poeta romántico  Lord Byron y de Annabella Milbanke, una mujer con una sólida formación matemática. Sus padres se separaron poco después de su nacimiento y Ada fue criada principalmente por su madre, que procuró que recibiera una educación científica y matemática poco habitual para una mujer de la sociedad británica del siglo XIX.

Desde joven mostró un gran interés por las matemáticas, la ciencia y las máquinas. Recibió clases de importantes intelectuales de la época, entre ellos Mary Somerville, matemática y divulgadora científica que se convirtió en una de sus principales mentoras, y Augustus De Morgan, destacado matemático y lógico. Esta educación permitió a Ada desarrollar una combinación poco común de razonamiento matemático e imaginación.

En 1833, cuando era todavía muy joven, Ada conoció al matemático e inventor Charles Babbage, quien estaba desarrollando máquinas mecánicas capaces de realizar cálculos. Babbage quedó impresionado por sus conocimientos y la llamó la “Encantadora de los números”. Ada se interesó especialmente por su proyecto más ambicioso: la Máquina Analítica, una máquina mecánica que, aunque nunca llegó a construirse completamente, incorporaba ideas muy avanzadas para su época.

En 1835, Ada se casó con William King, quien posteriormente heredó el título de conde de Lovelace. A partir de entonces, ella pasó a ser conocida como Ada, condesa de Lovelace. A pesar de sus responsabilidades familiares y de las limitaciones que sufrían las mujeres para participar en la ciencia, continuó estudiando matemáticas y manteniendo su relación intelectual con Babbage.

Sus padres, Anne Isabella Milbanke Byron (1792–1860) y George Gordon Byron, Lord Byron (1788–1824)

Su trabajo más importante se produjo entre 1842 y 1843. Ada tradujo al inglés un artículo del ingeniero italiano Luigi Menabrea sobre la Máquina Analítica de Babbage, pero añadió siete extensas notas propias. Estas notas terminaron siendo mucho más largas que el artículo original y constituyeron una explicación profunda de las posibilidades de aquella máquina.

Ada murió en Londres el 27 de noviembre de 1852, a los 36 años. Siguiendo sus propios deseos, fue enterrada junto a su padre, Lord Byron, en la iglesia de St. Mary Magdalene, Hucknall, en Nottinghamshire.

En 1979, el Departamento de Defensa de Estados Unidos bautizó un lenguaje de programación como Ada en su honor. En 2009, se creó el Ada Lovelace Day  por Suw Charman-Anderson, escritora y defensora de la participación de las mujeres en la tecnología. Se escogió una fecha en octubre para crear una jornada internacional dedicada a visibilizar las aportaciones de las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La celebración se fijó inicialmente en una fecha concreta de octubre y posteriormente se estableció como el segundo martes de octubre, lo que permite que el día se celebre cada año en una fecha distinta. 

Representación de Ada y Babbage con la máquina Analítica


Durante su vida, su trabajo científico recibió poca atención y su figura fue conocida principalmente por ser la hija de Lord Byron. Sin embargo, con el desarrollo de los ordenadores durante el siglo XX, sus escritos adquirieron una enorme importancia y actualmente se la considera una figura fundamental en la historia de la informática.

El legado científico de Ada Lovelace fue su trabajo sobre la Máquina Analítica de Charles Babbage. Ella comprendió que aquella máquina podía ser mucho más que una calculadora: podía convertirse en una máquina programable y de propósito general, capaz de seguir una serie de instrucciones para resolver diferentes problemas. Esta idea anticipó uno de los principios fundamentales de los ordenadores modernos.

Su contribución más conocida aparece en la Nota G, donde explicó mediante una secuencia detallada de operaciones cómo la Máquina Analítica podría calcular los números de Bernoulli. Este trabajo se considera habitualmente el primer algoritmo publicado destinado a ser ejecutado por una máquina y es la razón principal por la que Ada Lovelace es reconocida como la primera programadora de la historia.

Por todo ello, Ada Lovelace es considerada una pionera de la informática. Su importancia no reside en haber construido un ordenador, sino en haber comprendido, casi un siglo antes de la aparición de los primeros ordenadores electrónicos, qué podía llegar a hacer una máquina programable. Su pensamiento combinó matemáticas, lógica e imaginación y abrió una perspectiva que sería fundamental para el posterior desarrollo de la informática. 

La Nota G

Diagrama para el cálculo de los números de Bernoulli 
mediante la máquina analítica en la Nota G
En 1840, Charles Babbage impartió en Turín la única conferencia pública de su vida sobre la Máquina Analítica. Durante el seminario, el matemático Luigi Menabrea escribió una descripción de la máquina en francés. Para contribuir a su difusión, Charles Wheatstone sugirió que Ada Lovelace tradujera el texto al inglés, mientras que Babbage le propuso ampliarlo con apéndices. Lovelace compiló al final de su traducción una serie de siete notas, etiquetadas de la A a la G, firmando con las iniciales «A.A.L.» al publicarse en las Memorias Científicas de Taylor en agosto de 1843.

En estas notas, tres veces más extensas que el artículo original, Lovelace presentó una visión de la máquina mucho más ambiciosa que la del propio Babbage. En las primeras secciones, fue más allá de las aplicaciones estrictamente numéricas y sugirió que la Máquina Analítica podía aprovechar el cálculo para abordar la música, los gráficos y el lenguaje.

La Note G es el apéndice final y más célebre del conjunto. En ella, Lovelace detalló un algoritmo diseñado para calcular los números de Bernoulli utilizando las tarjetas perforadas de la máquina. Este trabajo es considerado históricamente como el primer programa informático publicado.

El algoritmo empleaba una ecuación recursiva para generar la serie numérica a partir de valores anteriores. Aunque la máquina nunca llegó a construirse y el código no se probó en su época, análisis informáticos modernos han demostrado que la lógica de Lovelace era funcional, a pesar de un pequeño error de transposición de variables en una división.

Además, el texto incluye reflexiones filosóficas sobre los límites de la computación, argumentando que la máquina solo ejecuta lo que se le ordena explícitamente y carece de la capacidad de originar conocimiento por sí misma. En 1950, Alan Turing bautizó esta postura como "La objeción de Lady Lovelace" al debatir sobre la inteligencia artificial.

En conjunto, la Note G trascendió como una pieza fundamental de la informática, consolidando a Lovelace como una figura visionaria que comprendió que las máquinas podían ir más allá de los cálculos matemáticos para procesar instrucciones complejas de carácter general.