jueves, 5 de febrero de 2026

Prostaféresis, un eslabón olvidado

 Durante los siglos XV y XVI se desarrolló en Europa el periodo de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna conocido como el Renacimiento. Este tiempo marca el inicio de una nueva forma de organización social basada en estados nacionales centralizados y una economía mercantil y preindustrial, surgida como consecuencia de diversos adelantos tecnológicos.

 La principal línea de avance matemático se gestó en las crecientes ciudades mercantiles, bajo la influencia directa del comercio, la navegación, la astronomía y la topografía. Bajo este influjo, las matemáticas se desarrollaron inicialmente en dos direcciones fundamentales:

  •  Por un lado, las relaciones comerciales  impulsaron   la necesidad de perfeccionar los procedimientos de  cálculo y el simbolismo algebraico,  sentando las bases del álgebra moderna.
  •  Por otro lado, los avances en trigonometría fueron una consecuencia directa de la búsqueda de nuevas y mejores rutas comerciales. La necesidad de una navegación de altura (alejada de las costas) precisaba de conocimientos astronómicos rigurosos para la orientación en mar abierto. 

  El impacto en las matemáticas fue tal,  que  en un breve período de tiempo la trigonometría se separó de la astronomía,  se constituyo en un  sistema de conocimientos independiente y prácticamente con  los componentes que la conforman actualmente. Bajo estos nuevos conocimientos, fue posible la navegación lejos de las costas y en consecuencia el descubrimiento de América (1492), al primer viaje marítimo alrededor de Africa (1492) y alrededor del mundo (1519).

El nombre propio más relevante de la trigonometría en este periodo fue Johannes Müller, conocido como Regiomontanus  (traducción al latín de Königsberg, su ciudad natal). Su tratado  "De triangulis omnimodis" (triángulos de cualquier género), escrito en 1464 e impreso póstumamente en 1533, influyó notablemente en el desarrollo posterior de esta disciplina. La obra constaba de   cinco libros, en el primero da las definiciones básicas y  algunos axiomas que serán la base de los 56 teoremas que enunciará. En el segundo de los libros establece la Ley del seno y la emplea en la resolución de  problemas. Los libros III, IV y V tratan de trigonometría esférica.  Esta obra representó una introducción completa a la materia, cuya principal diferencia con los tratados actuales radica en la ausencia de una notación simbólica adecuada. Asimismo, Regiomontanus destacó por el cálculo de tablas trigonométricas de alta precisión, esenciales para los cálculos científicos de la época.

A finales del siglo XVI y principios del XVII, los astrónomos y navegantes se enfrentaron a una crisis de eficiencia en el cálculo: la precisión requerida por las nuevas observaciones astronómicas obligaba a trabajar con números de muchos dígitos, convirtiendo las multiplicaciones y divisiones en procesos extremadamente lentos y propensos al error humano. En un mundo sin medios mecánicos ni la existencia de los logaritmos (que no se popularizarían hasta después de 1614), surgió la necesidad de la próstaféresis.

Se llama  prostaféresis  de  aproximar la multiplicación y división de números mediante identidades trigonométricas. Durante el cuarto de siglo  que precedió a la introducción del los logaritmos, la prostaféresis fue  el único método conocido y aplicable a gran escala para aproximar rápidamente un producto de grandes números. El término prostaféresis, proviene de las palabras griegas prosthesis (adicción) y aphairesis (sustracción),  dos de los pasos del proceso.

 Al parecer fue el astrónomo egipcio  Ibn Yunus  (950-1009),  fue el primero en encontrar y emplear en cálculos astronómicos, la identidad trigonométrica:
$$ 2  \cos \left(\alpha\right) \cos \left(\beta\right)  =    \cos (\alpha-\beta)+\cos(\alpha+\beta).\qquad (*)$$

Veamos un ejemplo de cálculo prostaferético,   calculando aproximadamente en producto entre 951 y 342:

  1. Escalar a [-1,1]. Dividir ambos números por 1000 para desplazar la coma decimal tres lugares a la izquierda. Nos quedan -1<0,951<1 y -1<0,342<1.
  2.  Calcular Arcocosenos. Con una tabla  se calcula $$\alpha=\arccos(0,342)\approx 70^{\circ}, \qquad \beta=\arccos(0,951)\approx 18^{\circ}.$$.
  3. Suma y diferencia de ángulos. $$\alpha+\beta=88, \;\;\; \alpha-\beta=52.$$
  4. Media de los cosenos.  $$\frac{\cos(52) + \cos(88)}{2} \approx 0.325280486.$$ 
  5. Reescalar. Multiplicar el resultado anterior por 10002, es decir desplazar la coma decimal tantos lugares como lo hizo en el primer paso para cada uno de los factores, pero en sentido inverso.  
  6.  Se obtiene el resultado  $$951 \times 342 \approx 325\,280, \text{ cuando el valor exacto  es } 325\,242, \quad \text{error}=38.$$

Por tanto, la larga multiplicación de dos números podría sustituirse por la búsqueda en tablas, la suma y la reducción a la mitad. Estas reglas fueron reconocidas ya a principios del siglo XVI por Johannes Werner (1480-1549)  en  su  obra  "De triangulis sphaericis libri quatuor" (Cuatro libros sobre triángulos esféricos) de 1510, pero esta permaneció en forma manuscrita y en gran medida desconocida hasta los tiempos modernos.

Paul Wittich (1546- 1586), un matemático de Silesia que trabajaba con Tycho Brahe (1546-1601), parece haber redescubierto el método alrededor de 1580. Brahe consideraba la técnica como un secreto comercial importante y se molestó cuando Wittich la reveló a otros astrónomos en 1584. Tycho Brahe quedó aún más consternado cuando Ursus (oso en latín) (también conocido como Nicholai Reymers  (1551-1600)) publicó el método como su propio descubrimiento en 1588.   Durante ese tiempo, la Prostaféresis fue ampliamente utilizada, principalmente en los campos de la astronomía y la navegación.


Los matemáticos   Joost Bürgi (1552-1632),   Christopher Clavius(1538-1612) ,  François Viète (1540-1603) y  John Napier (1550-1617), fueron algunos de los que contribuyeron a desarrollar y sistematizar el  método. En particular, tanto Wittich como Yunis y Clavius eran astrónomos y a los tres se les ha atribuido desde distintas fuentes el descubrimiento del algoritmo. Su partidario más conocido fue Tycho Brahe, quien lo utilizó exhaustivamente para realizar cálculos astronómicos sistemáticamente. La prostaféresis también fue utilizada por John Napier, más recordado por introducir los logaritmos que la acabarían sustituyendo a la prostaféresis. 

 La fórmula del producto de los cosenos (*) fue la más utilizada para estos menesteres, pero también eran conocidas las siguientes:

$$\begin{array}{rcl}
   \text{ Producto de  senos.}    \quad   2\operatorname{sen}\left(\alpha\right) \operatorname{sen} \left(\beta\right)&  = &   \cos(\alpha-\beta)-\cos (\alpha+\beta).  \\
  \text{Productos mixtos.}   \quad  2\operatorname{sen}\left( \alpha\right) \cos \left(\beta\right)&  =  &  \operatorname{sen} (\alpha+\beta)+\operatorname{sen} (\alpha-\beta).   \\
  2\cos \left(\alpha\right) \operatorname{sen} \left(\beta\right)&  =  & \operatorname{sen}(\alpha+\beta)-\operatorname{sen} (\alpha-\beta).
\end{array}$$ 

El proceso era, en el mejor de los casos, engorroso y los matemáticos continuaron su búsqueda de técnicas más simples y potentes. Sus esfuerzos condujeron finalmente al desarrollo de logaritmos y de instrumentos capaces de proporcionar respuestas aproximadas pero adecuadas a problemas prácticos.

El descubrimiento de los logaritmos marcó la decadencia de la prostaféresis. Básicamente las fórmulas $$\log(\alpha\,\beta) = \log(\alpha)+\log(\beta), \quad \alpha\,\log(\beta) = \log\left(\beta^{\alpha}\right) \quad \text{y} \quad \log\left(\frac{\alpha}{\beta}\right) = \log(\alpha)-\log(\beta),$$ certificaron la defunción del interés astronómico/matemático en la prostaféresis. aunque es justo reconocer que sus aplicaciones a la física la han  revitalizado. La regla de cálculo se inventó en la década de  1620, poco después de que John Napier publicara el concepto del logaritmo en 1614 y actuó como acelerante en el desuso de los métodos prostaferéticos. No se conocieron reglas de cálculo basadas en la prostaféresis. Sobre los logaritmos, P.S. Laplace dijo: 
"acortando los cálculos laboriosos, duplicó la vida de los astrónomos" .

Las fórmulas prostaferéticas con funciones hiperbólicas que mencionamos a continuación, no fueron conocidas en esa época pues dichas funciones  fueron introducidas en la década de los 1760s independientemente por el matemático italiano  Vincenzo Riccati (1707-1775) y  el matemático franco-alemán Johann Heinrich Lambert (1728-1777). Para estas funciones,  se tienen las siguientes fórmulas prostaferéticas:$$
\begin{array}{rrcl}
 \text{Producto de cosenos hiperbólicos .}     &  2  \cosh \left(\alpha\right) \cosh \left(\beta\right)&  =   &   \cosh (\alpha-\beta)+\cosh(\alpha+\beta).  \\
   \text{Producto de  senos  hiperbólicos.}    &  2  \operatorname{senh}\left(\alpha\right) \operatorname{senh} \left(\beta\right)&  =    &   \cosh(\alpha-\beta)-\cosh (\alpha+\beta). \\
  \text{Productos mixtos.}     &  2 \operatorname{senh}\left( \alpha\right) \cosh \left(\beta\right)&  =    &    \operatorname{senh} (\alpha+\beta)+\operatorname{senh} (\alpha-\beta).  \\  &
2  \cosh \left(\alpha\right) \operatorname{senh} \left(\beta\right)&  =    &  \operatorname{senh}(\alpha+\beta)-\operatorname{senh} (\alpha-\beta).
\end{array}
$$

 La historia de la matemática —y de la ciencia en general— no es una línea recta de éxitos permanentes, sino una sucesión de herramientas útiles en su tiempo. Métodos como la prosthaphaeresis fueron esenciales cuando el cálculo directo era lento y costoso; resolvían problemas reales con los conocimientos disponibles entonces. Con el paso del tiempo, nuevos resultados, nuevas ideas y nuevas técnicas —como los logaritmos— hicieron esos métodos menos prácticos y acabaron relegándolos al olvido.

Este reemplazo no es accidental ni meramente cronológico: es una manifestación conjunta de lo histórico y lo lógico del conocimiento científico. Cada teoría y cada método surge de manera coherente a partir de los anteriores, responde a sus limitaciones y prepara el terreno para lo que vendrá después, aun cuando termine siendo superado. Que hoy estos procedimientos parezcan curiosidades olvidadas no les quita importancia; al contrario, revelan cómo el progreso científico se construye mediante aproximaciones sucesivas, donde incluso las soluciones abandonadas cumplen un papel esencial en la estructura del saber.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Aritmética con números romanos

En matemáticas, la relación entre forma y contenido es una danza simbiótica  entre el lenguaje simbólico y el significado conceptual. La forma se refiere al formalismo, la sintaxis y las reglas estructurales (como la notación numérica), mientras que el contenido representa las ideas, las estructuras lógicas y las realidades abstractas que esos símbolos intentan describir. La forma da rigor, sin una estructura formal precisa, las ideas matemáticas serían ambiguas y difíciles de comunicar o verificar. El contenido ofrece propósito, un conjunto de símbolos sin una interpretación lógica o aplicaciones espaciales/numéricas sería un juego vacío de reglas. Con frecuencia, un cambio en la forma revela nuevas facetas del contenido, permitiendo resolver problemas que antes parecían imposibles. 

La comparación entre la notación indo-arábiga y la romana es el ejemplo perfecto de cómo la forma condiciona drásticamente la manejabilidad del contenido. Mientras que el contenido (el valor numérico en sí) permanece inmutable, la estructura formal de cada sistema determina qué tan lejos puede llegar el pensamiento matemático. Recordemos los procedimientos que utilizamos para realizar las 4 operaciones aritméticas básicas y comparémoslos con los procedimientos que se describen más adelante. Los números son los mismos en uno y otro sistema, lo que es diferente es la simbología con la que los denotamos.

La siguiente reflexión de uno de los matemáticos más importantes de todos los tiempo, refleja el propósito de esta publicación. 

 "Fue la India la que nos brindó el ingenioso método de expresar todos los números mediante diez símbolos, cada uno de los cuales recibía un valor de posición, así como un valor absoluto; una idea profunda e importante que ahora nos parece tan simple que ignoramos su verdadero mérito. Pero su misma simplicidad y la gran facilidad que ha proporcionado a los cálculos colocan nuestra aritmética en el primer puesto de los inventos útiles; y apreciaremos aún más la grandeza de este logro cuando recordemos que escapó al genio de Arquímedes y Apolonio, dos de los hombres más grandes de la antigüedad."

 Pierre-Simon Laplace (1749-1827)


La nomenclatura numérica romana.


Aunque generalmente la escritura numérica en notación romana es conocida, comenzaremos por recordarla. Básicamente es un sistema de notación numérica alfabético no posicional. Los valores asignados a ciertas letras son los siguientes:  

$$I=1, \,V=5, \, X=10, \, L=50, \,C=100, \,D=500 \; \text{ y } \;M=1000.$$

Los romanos no tenía símbolos para números mayores que 100, aunque en épocas más recientes se comenzó a utilizar una barra encima para denotar la cantidad representada por la letra multiplicada por 1000, por ejemplo $$\overline{V}= 5\,000.\; \overline{X}= 10\,000 \; \text{ y } \;\overline{C}= 100\,000. $$

La notación de cada número se regía por las siguiente reglas:

  1. Si se escribe un número menor delante de otro mayor, significa que el segundo se le está restando el primero. Por ejemplo, XL=40, es decir 50-10=40.
  2. Por el contrario si se escribe un numero mayor seguido de un número menor, se entiende que se están sumando. Por ejemplo, LX=60, es decir 50+10=60.
  3. Símbolos iguales se pueden utilizar de hora consecutiva hasta  un máximo de tres veces. Por ejemplo, XXX=30.
  4. No es posible restarle a un número, otro que sea menor que un décimo del valor del primero.  Por ejemplo, 99 se escribe XCIX y no IC.

Suma de números romanos.

La suma de números en nomenclatura romana se rige por la siguiente sucesión de indicaciones, que ejemplificamos realizando la suma de 145=CXLV más 79=LXXIX, la que en notación indo-arábiga es 224= CCXXIV:

$$\begin{array}{rr} & 145 \\ + & 79 \\ \hline & 224 \end{array}\\ \begin{array}{rcll} CXLV + LXXIX & = & CXXXXV+LXXVIIII & \text{1.- Convertir todas la diferencias en sumas.} \\ & = & CXXXXVLXXVIIII & \text{2.- Adjuntar las dos listas de simbolos.} \\ &= & CLXXXXXXVVIIII & \text{3.- Ordenar en forma decreciente los simbolos.} \\ & & & \text{4.- Hacer sumas internas de derecha a izquierda.} \\ &= &CLXXXXXXXIIII & \; \; \;\text{4.1.-Sustituir VV por X.} \\ &= &CLLXXIIII & \; \; \; \text{4.2.-Sustituir XXXXXXX por LXX.} \\ &= & CCXXIIII & \; \; \; \text{4.3.- Sustituir LL por C.} \\ & & & \text{5.- Convertir a resta o suma donde sea necesario.} \\ & = & CCXXIV & \; \; \;\text{Sustituir IIII en IV.} \\ \end{array}$$ 

Diferencia de de números romanos. 

 La diferencia de números romanos es algo más simple que la suma. Ejemplificaremos con la diferencia 145-79=66=LXVI. $$\begin{array}{rcll} CXLV - LXXIX & = & CXXXXV-LXXVIIII & \text{1.- Convertir todas la diferencias en sumas.} \\ &  & & \text{2.- Eliminar  los símbolos comunes a ambos números.} \\ &= &  CXX-LIIII &\; \; \;\text{2.1.- Eliminar  XX y V en ambos.} \\  &= &   LLXX-LIIII&\; \; \;\text{2.1.- Como L es el mayor símbolo de segundo valor,} \\  &= &   LXX-IIII &\; \; \;\text{expandimos C y eliminamos la L repetida.} \\  &= &   LXIIIIIIIIII-IIII&\; \; \;\text{2.3._ Siguiendo el procedimiento, expandimos X,} \\  &= &   LXIIIIII &\; \; \;\text{ y eliminamos las IIII repetidas.} \\  & & & \text{3.- Convertir a resta o suma donde sea necesario.} \\ & = & LXVI & \; \; \;\text{Sustituir IIIIII por VI.} \\\end{array}$$ 

Producto de números romanos.

El producto de números en notación romana es una operación mucho más compleja que las dos anteriores. Podemos pensar que el producto no es más que sumas sucesivas, pero esto es muy engorroso si tratamos con números grandes. El procedimiento que sigue, asume que dado un número romano, sabemos calcular la parte entera de su mitad (que por simplificar llamaremos mitad) y su  buplo. Como ejemplo realizaremos el producto de 57 * 21=1197, en números romanos LVII * XXI= MCXCVII.

1.- Construir la tabla de mitades y duplos.

Mitades
Duplos
LVII  (57) XXI  (21)
XXVIII  (28) XLII  (42)
XIV  (14) LXXXIV  (84)
VII  (7) CLXVIII  (168)
III  (3) CCCXXXVI  (336)
I  (1) DCLXXII  (672)

2.- Eliminar las filas donde las mitades son pares.

Mitades
Duplos
LVII  (57) XXI  (21)
VII  (7) CLXVIII  (168)
III  (3) CCCXXXVI  (336)
I  (1) DCLXXII  (672)

3.- Sumar los números que han quedado en la columna de la derecha, siguiendo el procedimiento de suma que hemos visto anteriormente.$$XXI+CLXVIII+CCCXXXVI+DCLXXII=MCXCVII.$$

La realización de esta operación paso a paso, según el procedimiento de suma visto anteriormente, se  deja al lector como ejercicio de reafirmación de dicho procedimiento. 

Cociente de números romanos.

El cociente de números romanos es la operación aritmética con mayores dificultades, ya que no existen reglas generales para poder calcularla. 

    • Si la diferencia entre los números a dividir no era  significativamente grande, lo que se hacía era restar al dividendo el divisor reiteradamente hasta llegar a un número menor que el divisor (el resto). La cantidad de veces que hayamos restado será la división. Por ejemplo, para realizar la división  $$\frac{145}{57}=\frac{CXLV}{LVII},$$ lo que hacemos son las restas sucesivas:$$CXLV-LVII=LXXXVIII\;\; (88) , \;\;\;\; LXXXVIII-LVII=XXXI\;\; (31), \;\;\;\; XXXI<LVII$$
      Cociente II=2, pues hemos restado dos veces y resto XXXI. La realización de las dos diferencias anteriores, según el procedimiento para diferencias visto anteriormente, se  deja al lector como ejercicio.
    • Otra variante consistía en previamente buscar factores comunes a dividendo y divisor, simplificar los dos números y aplicar el procedimientos anterior a los números simplificados que serían mucho menores. 



Nota: Sugerimos al lector consultar en este blog el artículo El Sistema de Numeración MAYA.